Monleón google

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Los mozos de Monleón

 
(Versión de D. Ledesma, organista de la Catedral de Salamanca, en el Cancionero Salmantino, 1907)

Los mozos de Monleón
se fueron a arar temprano,
para ir a la corrida
y remudar con despacio.
Al hijo de la
veñuda
el
menudo
no le han dado.
—Al toro tengo de ir,
aunque lo busque prestado.

—Permita Dios si lo encuentras,
que te traigan en un carro,
las albarcas y el sombrero
de los
siniestros colgando.
Se cogen los garrochones,
marchan las navas abajo,
preguntando por el toro,
y el toro ya está encerrado.
En el medio del camino,
al vaquero preguntaron:
—¿Qué tiempo tiene el toro?
—El toro tiene ocho años.
Muchachos, no entréis a él;
mirad que el toro es muy malo,
que la leche que mamó,
se la di yo por mi mano.

Se presentan en la plaza
cuatro mozos muy gallardos;
Manuel Sánchez llamó al toro;
nunca le hubiera llamado,
por el pico de una albarca
toda la plaza arrastrado;
cuando el toro lo dejó,
ya lo ha dejado muy malo.
—Compañeros, yo me muero,
amigos, yo estoy muy malo;
tres pañuelos tengo dentro,
y este que meto, son cuatro.
—Que llamen al confesor,
para que vaya a auxiliarlo.

No se pudo confesar,
porque estaba ya expirando.
Al rico de Monleón
le piden los
bués y el carro,
para llevar a Manuel Sánchez,
que el torito le ha matado.
A la puerta la veñuda
arrecularon el carro.
—Aquí tenéis vuestro hijo
como lo habéis mandado.

Al ver a su hijo así,
para tras se ha desmayado.
A eso de los nueve meses
salió su madre bramando,
los vaqueriles arriba,
los vaqueriles abajo,
preguntando por el toro;
el toro ya está enterrado.


veñuda = viuda menudo = ropa limpia, muda siniestros = palos de las barandas de los carros para sostener la carga bués = bueyes

..\salmantino.htm
 (Versión de García Lorca)

Los mozos de Monleón
se fueron a arar temprano,
para ir a la corrida,
y remudar con despacio.
Al hijo de la viuda,
el remudo no le han dado.
Al toro tengo de ir,
aunque lo busque prestado.

Permita Dios, si lo encuentras,
que te traigan en un carro,
las albarcas y el sombrero
de los siniestros colgando.
Se cogen los garrochones,
marchan las navas abajo,
preguntando por el toro,
y el toro ya está encerrado.
En el medio del camino,
al vaquero preguntaron,
¿Qué tiempo tiene el toro?
El toro tiene ocho años.
Muchachos, no entréis a él;
mirar que el toro es muy malo,
que la leche que mamó
se la di yo por mi mano.

Se presentan en la plaza
cuatro mozos muy gallardos;
Manuel Sánchez llamó al toro;
nunca le hubiera llamado,
por el pico de una albarca
toda la plaza arrastrado;
cuando el toro lo dejó,
ya lo ha dejado muy malo.
Compañeros, yo me muero;
amigos, yo estoy muy malo;
tres pañuelos tengo dentro,
y éste que meto son cuatro.
Que llamen al confesor.
para que vaya a auxiliarlo.

No se pudo confesar,
porque estaba ya expirando.
Al rico de Monleón
le piden los bueis y el carro,
pa llevar a Manuel Sánchez,
que el torito le ha matado.
A la puerta de la viuda
arrecularon el carro.
Aquí tenéis vuestro hijo
como lo habéis demandado.
 
 

Fin de la vuelta a Monleón